#200Inrocks > 2014

Diosque
“Una naranja”
(Constante)

Del cantautor lo-fi de guitarra y voz que grababa improvisaciones en su cuarto a esta especie de rapero electrónico que hace temas bailables como “Una naranja”: seguir la evolución de Diosque viene siendo una experiencia fascinante. Con dos integrantes de Michael Mike (otra banda que pasó de lo acústico a lo electrónico) como productores, el tucumano se tira de cabeza a una maraña de sintetizadores en la que se divierte como un niño, y deja que otros le den forma a su caos. Si sus letras siempre parecieron improvisadas (en el buen sentido: Diosque es pura espontaneidad), ahora que se acercó al hip hop fluye como nunca antes, tirando frases sueltas más o menos entendibles (vaya uno a saber por qué el tema se llama “Una naranja”), pero siempre clavando alguna observación brillante entre el palabrerío (“aprovecho la eternidad mientras viva”, por ejemplo). Si todavía no suena en la radio es porque está levemente adelantado a su tiempo. Pero algún día se hará justicia. / Lucas Garófalo

(Foto Luis Sens)

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Adrián Paoletti
“La mujer pájaro”
(Los mandos no responden, aumentaré la potencia al máximo)

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Otra de las poesías musicalizadas del muchacho de Montegrande, que cuando consigue ornamentar su aparente simpleza con retazos de fantasía (teclados flotantes, coros de María Fernanda Aldana) alcanza el milagro.

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Ararat
“Nicotina y destrucción”
(Cabalgata hacia la luz)

Sergio Ch., al comando de Ararat, parió un letal himno antitabaco (mas no anti otros humos verdes) que en su espíritu se da la mano con aquel “Nic Fit” de los Untouchables que popularizó Sonic Youth en Dirty.

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Banda de Turistas
“Química”
(Lo que más querés)

Fue gracias a “Química” (y a su estribillo) que los Turistas lograron consagrarse y explotar comercialmente. Es que, a fin de cuentas, esta es la historia de cómo la canción del verano siempre termina sonando en el noticiero de la mañana de TN y en las ficciones de Pol-ka.

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Entre Ríos
“Uno sueña”
(Saga instalación)

La última encarnación de la banda cuenta con la presencia de Loló Gasparini, que sobre este loop circular de kraut pop y sonidos fantasmagóricos mete su voz andrógina siguiendo una melodía melancólica. ¡Alto vuelo!

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Hiroshima Dandys
“Ocho horas”
(Las ideas negras)

Detrás de este nombre de fantasía se escuda Pablo Rivas, quien para esta balada perfecta toma la estructura armónica de “Bizarre Love Triangle” (prueben cantarla encima) y redobla la apuesta: “No me estás dejando otra que aceptarte como sos”.

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Mariscal de Campo
“Dejame”
(Recordatorio)

La ultimísima generación de indie rock que creció con El Mató como faro ya llegó, y sin ninguna vergüenza se anima a modernizar el sonido con sintetizadores cercanos al pop. ¿El futuro? Parece que es por acá.

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Ok Pirámides
“Era una flecha”
(Ok Pirámides)

Tras la separación de Victoria Mil, Julián Della Paolera deja fluir su lírica delirante como si estuviera poseído haciendo freestyle, siguiéndole el ritmo a unas guitarras que dialogan en idiomas desconocidos durante cinco minutos.

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Tobogán Andaluz
“Orión, el cazador”
(Tobogán Andaluz)

Facu Tobogán le fue encontrando a la vuelta al arte de hacer canciones inmortales. Se hizo de una banda y empezó a disparar bellas melodías crepusculares como esta. El otoño será perfecto.

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Sombrero
“El sabio”
(Sombrero)

El debut de los ex Furies sorprendió por su incursión a la canción andina, que consigue su mejor forma en esta mezcla de balada folk con cualquier soundtrack posible de Ennio Morricone. Polvo mágico.

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Sué Mon Mont
“Diferencias”
(Sué Mon Mont)

Rosario Bléfari se armó una nueva superbanda, y sacó un superdisco que cierra con este supertema. La liga de la justicia dirá que nunca hubo un estribillo más arenguero que este. Pogo galáctico.

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