“No soy un director político.” Nanni Moretti en el BAFICI

En muchas de tus películas existe una representación de una generación atravesada por la política. ¿Cómo fue esa evolución?
Son distintos momentos. Ecce Bombo, por ejemplo, contaba la historia de un grupo de jóvenes anclados en la realidad de esos años, pero que evitan cualquier referencia a la actualidad precisa. Además, en 1977, mis personajes no eran realmente representativos de todos los jóvenes de izquierda. Fue el año de los grandes movimientos estudiantiles, el movimiento autónomo, un movimiento violento y más bien desesperado, sobre todo en Roma. Por otro lado, Palombella rossa es mi única película (excepto La cosa, que es un documental) en la que enfrento directamente el mundo político, pero a través de la metáfora del partido de waterpolo que nunca termina. La película no sucede en la sede de un partido político, sino en una pileta. Y, más adelante, en Aprile, lo que me interesaba era una “transparencia” en la puesta en escena del medio político: burlarme en público de ese ambiente. No me interesaba atacar de forma decidida y brutal a mis enemigos; quería criticar lo que era mi universo político, a veces de forma despiadada, a veces con cariño, pero sin preocuparme por la manera en que estas críticas a la izquierda podían servirle a la derecha. Y si queremos hacer una lectura política de todas mis películas, algo bastante reductor, las dos primeras eran un retrato de una generación que era vista por los medios solo como rígida, dogmática y sombría. El éxito de las dos tiene que ver con el hecho de que, por primera vez, esta generación se burlaba de sí misma y ofrecía otra mirada respecto de sí. Entonces, en esas películas podemos decir que, de forma diferente, la política está presente pero en su acercamiento a la realidad política son muy distintas. De todas maneras, no soy un director político, nunca me sentí en una misión ideológica o política, y desconfío de aquellos que sí se sienten en una.

“Es triste morir sin hijos”, decías al final de Bianca. ¿Cómo pasaste de tus papeles de soltero al de padre?
En Basta de sermones, todo el mundo esperaba que el cura tuviera historias de amor, y como sabía que esperaban eso, los decepcioné. Ya en mi primera película soy una especie de padre joven. En Aprile, empecé de forma despreocupada, sin preguntarme si el rol de mi pareja lo iba a hacer una actriz profesional o lo iba a tomar alguien sin experiencia. Quería contar esta historia y me parecía normal contarlo así. No era simple para mi mamá, por ejemplo: no es una actriz y tuvo que hacer de mi mamá en una película que, además, es un diario. Lo mismo pasó con los demás. Algo que parece natural pero es realmente complicado: no son actores y tienen que interpretar sus propios papeles en una película que es un diario y una ficción. Pero siempre me gustó trabajar con no actores.

“Estoy siempre muy atento respecto de aquello que quiero conservar, recordar, fijar.”

La familia siempre está presente en tus películas.
La familia, como la escuela, forma parte de mi cine porque mis padres enseñaban. Como la política o el deporte de manera menos explícita. En una escena de Aprile, que nos muestra a mi hijo Pietro y a mí en un comedor lleno de recortes de diarios, se ve una pequeña pelota de básquet para niños. Había pintado esa pelota de amarillo porque era el color de las pelotas de waterpolo. También filmé una escena en la que obligaba a Pietro, que en ese entonces tenía diez años menos, a agarrar la pelota con la mano izquierda diciéndole que en el equipo nacional de waterpolo necesitaban jugadores zurdos (risas).

Creaste la productora Sacher en un momento en que el cine italiano estaba muy mal. ¿Lo pensaste como una especie de resistencia?
Fueron los años de crisis para la producción, la calidad e incluso la confianza de los productores respecto del cine italiano. ¿Qué originó la Sacher? (Largo silencio)… Estaba paseando por París con mi distribuidora Nella Banfi, que acababa de distribuir Bianca. Me decía que en Francia muchos directores tenían sus productoras. No se trataba de resistencia, todavía no pensaba en la sala de cine. Me encanta esta profesión pero me cuesta mucho, nada me viene naturalmente. Entonces es lógico que quiera buscar un ambiente familiar y amistoso, rodearme con gente con la que trabajo bien. Como cuando en mis películas convoco a amigos y familiares para actuar. El rodaje es un momento muy angustiante y me gusta tener amigos alrededor de mío. Además, aunque sea un discurso a posteriori, tener esta productora me permitió hacer películas diferentes de las que hacía hasta entonces. La cosa nació casi de casualidad: sabía que iba a haber una reunión cerca de acá sobre el fin del Partido Comunista Italiano y rápidamente encontramos una cámara, un técnico y un productor de sonido. Solo una productora te permite tener esa flexibilidad y esa rapidez. Lo mismo pasó con todo lo que siguió después.

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Nanni Moretti - "Mia madre" (2015)

Nanni Moretti — “Mia madre” (2015)[/caption]

¿Por qué pasa tanto tiempo entre tus películas?
Primero, soy lento, necesito tiempo para escribir, filmar, hacer el montaje. Además, no soy solo director. Dediqué momentos de mi vida a manifestaciones políticas, a producir varios documentales. Después de El caimán, dirigí durante dos años el Festival de Turín, y actué y colaboré en guiones de otras películas. Y además tengo la sala de cine que administro en Roma. Todo eso me toma tiempo y energía.

¿Nunca pensás que perdés mucha energía al dispersarte?
Es un problema. Hay momentos en que sentía muy claramente las ganas de trabajar por fuera de la dirección. Pero, aunque lento, siempre estoy escribiendo. Quizá reciba un buen guion y quiera producirlo. Pero no ahora. Los jóvenes que se manifiestan son siempre los peores, no entiendo por qué (risas)

¿Tenés una práctica cotidiana del diario íntimo, ya sea por escrito, en una filmadora o en Super 8, que no necesariamente se vuelva una película?
Para nada. Hago un doble trabajo. Por un lado, grabar (o más bien hacer que alguien grabe porque no soy capaz de hacerlo) programas de televisión, principalmente políticos. Por otro lado, de vez en cuando, filmo en 16mm, 35mm o en video en eventos públicos o privados que me gusta que queden registrados. En mi forma de trabajar, la manifestación del 25 de abril en Milán (N. de R.: de Fuerza Italia, el partido de Berlusconi) se parece a la sesión de quimioterapia de Caro diario: cuando me hacía quimioterapia en mi casa, había decidido filmar una sesión en 16mm, sin saber que más tarde iba a contar esa historia; luego la inserté en mi relato, en el tercer episodio de Caro diario. De la misma manera, en 1994, fui a Milán y con un asistente filmamos la manifestación en 35mm. Luego, cuando decidí contar esos años públicos y privados, me pareció justo integrar esta secuencia en Aprile. En este sentido, estoy siempre muy atento respecto de aquello que quiero conservar, recordar, fijar.

“No soy un director político, nunca me sentí en una misión ideológica o política, y desconfío de aquellos que sí se sienten en una.”

En tus películas te representás como un cinéfilo activo, en una relación de atracción/repulsión respecto del cine estadounidense.
Ir al cine es uno de los grandes placeres de mi vida. Está bien hablar de atracción/repulsión porque es menos superficial que decir que estoy en una posición rígida respecto del cine estadounidense, o en una posición moralista respecto del cine violento. No tengo ningún prejuicio: hay pocas películas que cuenten la violencia y que me gusten, hay muchas más que me aburren y en las que veo la condescendencia del director. Saber si esta condescendencia es voluntaria o no, no me interesa. Es una posición de espectador en la que importa mirar con mis propios ojos y juzgar subjetivamente. Pero no pretendo generalizar.

¿La vieja comparación con Woody Allen te molesta?
No, más bien me alaga. En Internet encontré algo bastante gracioso: la crítica de una película que se llama Nanni en todos sus estados, dirigida por Pietro Moretti, mi hijo, sobre su padre de 73 años (risas)… Pero Allen hizo muchas más películas que yo y ya dirigió varias películas en las que no actúa.

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Nanni Moretti - "Palombella rossa" (1989)

Nanni Moretti — “Palombella rossa” (1989)[/caption]

¿Cómo es tu relación con la religión y la Iglesia? Contra lo que se podía esperar, en Habemus Papa no ensayaste una sátira cómica del Vaticano.
Soy ateo. Pero al contrario de muchos amigos no creyentes, no tengo rabia anticlerical, no tengo cuentas que ajustar. Soy más bien indiferente respecto de la Iglesia. No quería hacer un collage de artículos de diarios denunciador. ¿Para qué filmar lo que ya se conoce? No niego que se hayan cometido acciones terribles en nombre de Dios, pero no me interesaba hacer una película sobre eso. Prefería reinventar al Vaticano desde el interior, en el marco de una película no realista, aunque me haya referido a la realidad de la liturgia, de los decorados, de las costumbres, etc. Tenía ganas de inventar mi propio Vaticano.

Tenés un ida y vuelta interesante con la prensa. Parece un vínculo de amor y odio.
(Largo silencio)… Conservo fragmentos de diarios desde hace veinte años. En un momento, los llevé a la oficina. Creo que hubo un malentendido con la decoradora, que usó gran parte de los recortes para crear el gran diario que se ve en Aprile. Cuando me di cuenta, era tarde. Es una casualidad curiosa, porque no me liberé de mis diarios tirándolos de la Vespa, como se ve en esa película, sino con la escena del diario gigante.

¿Hay riesgo para un cineasta considerado autor de convertirse, a su pesar, una suerte de producto cultural que forma parte del sistema?
Lo importante es que los factores exteriores no condicionen mi manera de hacer cine. Cuando escribo una película, no pienso en una frase que pueda ir estampada en una remera. Pero no es un problema. Hacemos películas, luego los medios y los espectadores las ven, las tragan y las digieren como las comprenden.

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19º BAFICI. Del miércoles 19 al domingo 30.
> festivales.buenosaires.gob.ar/2017/bafici

>> Charla al público jueves 20 a las 19:45 en la sala 7 del Village Recoleta.

Foco Nanni Moretti (por orden cronológico)

Io sono un autarchico (1976)
26/4 a las 16:30 en el Village Recoleta 1–28/4 a las 21:40 en Village Caballito 8.

Ecce bombo (1978)
28/4 a las 14:10 en El Cultural San Martín 2–29/4 a las 19:45 en el El Cultural San Martín 2.
[youtube]https://youtu.be/asmOOr15rB0[/youtube]

Bianca (1984)
26/4 a las 14:15 en Gaumont — 30/4 a las 15:45 en Village Caballito 7.
[vimeo]https://vimeo.com/15118076[/vimeo]

Basta de sermones (1985)
24/4 a las 22:50 en el Village Caballito 7–27/4 a las 16:00 en el Village Caballito 7.
[vimeo]https://youtu.be/ApgcRtdWkq8[/vimeo]

Palombella rossa (1989)
21 de abril a las 19:45 en el Gaumont — 28/4 a las 14:15 en el Village Recoleta 7.
[youtube]https://youtu.be/0dH0L7nbaWM[/youtube]

Caro diario (1993)
20/4 a las 17:10 en Village Recoleta 4–30/4 a las 22:30 en Gaumont.
[youtube]https://youtu.be/ng7rtSwr4fo[/youtube]

Aprile (1998)
23/4 a las 19:40 en El Cultural San Martín 2–27/4 a las 19:45 en MALBA Cine

La habitación del hijo (2001)
21/4 a las 17:00 en MALBA Cine y 25/4 a las 21:15 en El Cultural San Martín 2.
[youtube]https://youtu.be/KG7cqnipaD4[/youtube]

El caimán (2006)
22/4 a las 14:30 en Gaumont — 25/4 a las 17:45 en Gaumont
[youtube]https://youtu.be/xDl42EfxMvs[/youtube]

(Cortos) Diario di uno spettatore (2007) / L’ultimo campionato (2007) / Il grido d’angoscia dell’uccello predatore (2003) / Il diario del caimano (2006)
23/4 a las 16:45 en El Cultural San Martín 2–24/4 a las 14:15 en El Cultural San Martín 2–30/4 a las 18:30 en Village Recoleta 9.

Habemus Papa (2011)
27/4 a las 13:30 en Village Caballito 7–21/4 a las 20:00 en Plaza Francia (gratis) — 22/4 a las 18:00 en Espacio Cultural Carlos Gardel (gratis)
[youtube]https://youtu.be/frMmZkOtrvE[/youtube]

Mia madre (2015)
25/4 a las 20:20 en Artemultiplex Belgrano 3 y 27/4 a las 13:10 en Village Recoleta 5.
[youtube]https://youtu.be/jWiFif96t3Y[/youtube]

Venta anticipada de entradas por TuEntrada

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