Olga Pintado, la física aplicada a las estrellas

La doctora en física e investigadora del CONICET se la pasa observando las estrellas y sus comportamientos. Olga Pintado nos explica cómo y qué implica ser astrónoma en la Argentina en esta nueva entrega de la sección Puntos de Vista.

Usualix y Los Inrockuptibles se unieron para desarrollar “Puntos de vista”, una serie de entrevistas a distintos personajes que utilizan sus ojos como herramienta principal.

¿Por qué decidió dedicarse a la astronomía?
En realidad soy Doctora en Física, no tengo un título de astrónoma, pero trabajé muchos años, e incluso esa es mi tesis doctoral, en física de la atmósfera terrestre. Me metí en la astronomía invitada por el director del observatorio El Leoncito de San Juan. Lo que yo hago es física aplicada a las estrellas o a cualquier otro objeto celeste, y para trabajar en estos temas se puede tener una formación en física o en astronomía. Mucha gente llega a la astronomía porque desde chico le gustaba mirar el cielo o por un interés en eso que no es alcanzable, pero no ha sido ese mi caso. El grupo al que yo me incorporé necesitaba un físico para trabajar en un modelo de atmósfera de estrellas. Mi rol era solo teórico en el grupo, pero después conocí a un astrónomo norteamericano que me invitó a trabajar con él tres meses y, como teníamos que observar, recién ahí empecé a trabajar con telescopios.

Es evidente que la NASA tiene condiciones ideales para cualquier astrónomo, pero… ¿Cuál es la situación en el país?
Como todo en la ciencia argentina, el problema es que no alcanzan los subsidios para la investigación. Hace 38 años que estoy en el CONICET y siempre fue así, tanto para la astronomía como con el resto de los temas. Nosotros tenemos una ventaja respecto a otras áreas de la ciencia porque los datos de los grandes telescopios se hacen públicos entre uno y dos años después de obtenidos, así que tenemos acceso a datos de muy buena calidad y relativamente nuevos. El otro factor importante para nuestra astronomía es que tenemos telescopios en el hemisferio sur y muchos quieren venir a observar, así que se asocian con astrónomos locales para sus trabajos. Así uno se relaciona con gente de otros lugares y obtiene acceso a los telescopios más grandes del mundo.

"Para hacer astronomía observacional hay que tener una paciencia infinita. Algunos proyectos son a largo plazo y uno sabe que va a estar observando cinco, diez o quince años."

¿Cómo es el proceso de observación?
Lo primero que hay que hacer es establecer sobre qué tema se va a trabajar. No se observa para después elegir un tema. Yo trabajo en la evolución de las estrellas con anormalidades químicas. Lo que nosotros tenemos de los objetos celestes es solamente la luz que nos llega, que puede ser luz visible u otras longitudes de onda. A partir de eso, nosotros suponemos cómo es una estrella, hacemos un modelo de la estrella y vemos cómo debería ser la luz que nos llega. Y ese modelo lo cotejamos con la luz que nosotros obtenemos, ya sea visible, por infrarrojo, rayos X o cualquier longitud de onda. Y si no coincide vamos modificando nuestro modelo para llegar al mismo resultado de lo que estamos viendo. Es realmente apasionante, hay que conocer mucho de física y mucho de objetos celestes, además de interpretar bien lo que uno está viendo. A veces uno llega a la conclusión de que algo de la física no funciona y ahí tenés que buscar por qué. Si yo pudiese ir a una estrella y ver cómo es, sería muy fácil venir y decir qué forma tiene. Este trabajo requiere usar modelos, que es algo que hacemos sin darnos cuenta en la vida cotidiana, como cuando chocan dos autos y queremos saber por qué uno se fue para la derecha y el otro para la izquierda, por qué uno volcó y el otro no. Ahí vemos al auto como un todo, un modelo del auto, y no nos interesa cómo es el motor del auto, cómo son los asientos 0 las ruedas. Lo nuestro es lo mismo pero con modelos más complejos.

¿Qué tiempos de observación se suelen manejar en una investigación?
Para hacer astronomía observacional hay que tener una paciencia infinita. Algunos proyectos son a largo plazo y uno sabe que va a estar observando cinco, diez o quince años. Se van obteniendo resultados de a poco, pero a medida que pasa el tiempo se los consigue cada vez más y más interesantes. Hace casi veinte años nos pasó que estábamos buscando una cosa, pero observamos otra galaxia y la primera noche ya encontramos lo que estábamos buscando. A lo mejor podíamos estar años buscándolo y no encontrarlo nunca. Por ejemplo en lo que se llamó “la máquina de Dios” se está buscando una partícula, pero el hecho de no encontrarla no significa que no exista. Siempre hay que seguir buscando, modificar los experimentos, el método de observación y hasta los instrumentos. En la astronomía la paciencia tiene que ser infinita también porque no se puede manejar el clima. Yo puedo proyectar determinada cantidad de noches de observación, pero si son todas nubladas no puedo hacer nada. Cuando uno recién empieza en esto se desespera ya cuando se nubla media hora. Y a todo esto hay que sumarle los problemas que puede haber con el instrumento.

¿Es una actividad muy solitaria?
Como uno trabaja mucho con gente de otros países, por lo general quien va a observar es nada más que uno. A veces en el observatorio hay un asistente nocturno y en los observatorios hay otras personas, no es que uno está en medio de la montaña con los guanacos nada más.

“Siempre hay que seguir buscando, modificar los experimentos, el método de observación y hasta los instrumentos.”

¿Cuál es la situación de género en la astronomía?
Argentina es uno de los países con mayor cantidad de mujeres trabajando en astronomía, incluso más que en algunos países europeos. La única mujer presidenta del CONICET fue astrónoma, Marta Rovira. Muchas de ellas son muy reconocidas a nivel internacional, pero lo que pasa en toda la ciencia es que el porcentaje de mujeres que dirigen proyectos o instituciones y observatorios astronómicos no es el mismo porcentaje de mujeres que trabajan en el campo. Las mujeres en cargos con poder de decisión son muy pocas.


Olga Pintado es doctora en física e investigadora del CONICET. Es miembro de la Unión Astronómica Internacional, trabaja en INSUGEO (Instituto Superior de Correlación Geológica, de la Universidad Nacional de Tucumán) y escribió el libro Las estrellas y sus atmósferas.

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