Top 5: Jinetes sin cabeza

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5) Echo and the Bunnymen
Reverberation
(1990)

Es una lástima que esta formación de Echo and the Bunnymen sin el insufrible de Ian McCulloch no haya funcionado, no por la música, sino por la salud mental de los integrantes de la banda. ¡El disco no es malo! Salió en la puerta de entrada a la década del 90 y se estaban poniendo manchesterianos (hasta bailables). El problema fue que el espíritu del fumador arrogante se apoderaba del reemplazo. Es como si Frodo llegara a Mordor y en vez de tirar el anillo y liberarse, se guardara una imitación para seguir caminando por ahí con mal humor.

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4) The Velvet Underground
Squeeze
(1972)

El productor del disco toma lista antes de la grabación. ¿John Cale?, ¡ausente!, ¿Sterling Morrison?, ¡ausente!, ¿Moe Tucker?, ¡está en una reunión del Tea Party!, ¿Lou Reed? ¡Se fue a ver si la pega con Bowie! Pero entonces, ¿cómo vamos hacer un disco de Velvet Underground? “No tengo la menor idea”, dice Doug Yule, mientras se cuelga un bajo y una guitarra a la vez. Y pensar que todos creíamos que este disco era un chiste de eBay hasta que se pudo conseguir fácil. El detalle que le falta para ser una obra maestra es una tapa de Federico Klemm.

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3) The Specials
Today’s Specials
(1996)

Si hay alguien especial en Specials es Terry Hall, el frontman indiscutible de la banda. Pero, como dijo el falso Tanguito de la película, “todo tiene un final, todo termina”. Terry renunció al cuadrillé, se sacó los Dr. Martens y se fue en medias blancas por el dudoso camino de la New Wave. La banda cayó en picada hasta morir, pero un productor Frankenstein la hizo renacer. “No necesitamos a Terry Hall para hacer un disco de covers tipo UB40”, les dijo a los que quedaban, que a esta altura eran menos Specials que una ensalada de lechuga.

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2) Funkadelic
Connections & Disconnections
(1980)

Si le preguntamos a un grupo de hermanos y hermanas cómo sería un disco de James Brown sin James Brown, la respuesta sería: “como cualquiera de The BJ’s , brother”. Ahora, si la pregunta es cómo sería un disco de Funkadelic sin George Clinton: seguramente interpretarían 4’33’’ de John Cage como respuesta (hoy estamos refinados). El disco existe y suena más a Parliament genérico (por no decir Chromeo) que a una explosión de ese funk psicodélico que los Red Hot Chili Peppers creen que se hace saltando en cuero. Y esto (todo esto), a George Clinton le sacó canas verdes (¡plop!).

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1) The Clash
Cut the Crap
(1985)

Antes de que algún comentario nos diga “WTF! Se confundieron, imbéciles! ¡En este disco sí canta Strummer! ¡Ustedes son de los que ven recitales en el celular! ¡Ojalá se mueran y se les incendie la casa!”, respondemos: sí claro, canta Joe, pero todos sabemos que un Strummer sin Mick Jones es como Pimpinela sin Lucía Galán. El disco podría ser el sexto de Billy Idol pero es el sexto de The Clash. La tapa con ese punk con cresta lo dice todo (apenas tres años después, hasta Porcel usó ese look en El Profesor Punk). De todas formas, “los querremos y finito”.

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